WING COMMANDER

EL BEBE DE CHRIS ROBERTS

Aunque hoy brillen por su ausencia, hubo un tiempo en que los simuladores espaciales eran un género en alza. Tal era su popularidad cada año se recibían varios títulos que generaban mucha expectación, acaparando las portadas de las revistas; y todo jugador de PC tenía un Joystick con el que sacarles el máximo partido. En este mes de agosto retornamos a aquellos años, justo al día y momento en que llegó a nuestras manos Wing Commander, uno de los reyes indiscutibles de dicho género.

Plataformas: PC, Amiga 32CD, Sega Mega-CD y SNES

Plataforma en la que se analiza: PC

Año de lanzamiento: 1990

Disponible en: GOG, Origin 

Extras: Ninguno

NARRATIVA

En Wing Commander nos metemos en la piel de un piloto de cazas recién transferido a la nave de clase crucero, Tiger’s Claw. El anónimo piloto, al que debemos poner un nombre, pero conocido cariñosamente entre sus creadores como Bluehair (Peloazul), será nuestro alter ego a lo largo de la saga (realmente hasta la secuela). La Tiger’s Claw tiene la misión de conquistar el sector Vega, para el bando humano, que se haya enzarzado en una guerra sin cuartel contra una especie alienígena de felinos llamados Kilrathi. Será este cruento y longevo conflicto el que se nos narre a lo largo de los distintos juegos de la saga Wing Commander, pero que tiene en esta primera entrega su primer capítulo.
Pero lo verdaderamente remarcable de la narrativa de Wing Commander no es su tono cinematográfico y bien trabajado guión, que se desarrolla con escenas de vídeo y conversaciones con el resto de pilotos de la nave entre misiones cuándo visitamos la cantina. Se trata, sin embargo, de como, de un modo bastante avanzado para su época, los acontecimientos del juego pueden variar según nuestros actos; porque Wing Commander no espera que triunfemos siempre, aunque sea posible, sino que suframos reveses y fallemos en algunas misiones. Así, si nuestras victorias superan a nuestras derrotas, el bando humano irá ganando la batalla por Vega, pero si es al contrario, puede que acabemos siendo expulsados del sector.
Y todo esto, no sucede porque tomemos una u otra decisión en determinados momentos, sino porque seamos incapaces de salvar una nave de refugiados, dejemos escapar a una patrulla de naves kilrathi, o uno de nuestros compañeros pilotos sea derribado (perdiéndolos de forma permanente para el resto de la partida). Sólo cuándo nuestro caza sea destruido, con nosotros dentro, se nos impedirá continuar la partida. En este caso ni siquiera recibiremos un Game Over, en su lugar, asistiremos a nuestro funeral y a un bello The End, puesto que para nosotros es el fin de la historia.

Mencionado todo esto, vuelvo a recordar que hablamos de un juego de 1990, y como podemos ver, su narrativa es mucho más avanzada que la de grandes superproducciones actuales. Hasta tal punto es avanzada la narrativa en Wing Commander, y se trata de una verdadera experiencia interactiva.

APARTADO AUDIOVISUAL

Realizado en 2D, pero con algo de 3D, los 26 años que tiene el juego se notan, como es obvio. Aunque todos los modelados están realizados en dos dimensiones, desde las naves a los asteroides, el espacio es en tres dimensiones, dado que te puedes mover libremente por él, aunque no sea más que una inmensidad oscura con algunas estrellas. 

Podéis ver en las imágenes y en el vídeo, que sencillamente la tecnología de su época se quedaba pequeña para lo que Chris Roberts y su equipo querían conseguir con su equipo; por tanto a nivel gráfico, cuándo pilotamos nuestra nave, es muy limitado. Tampoco ayuda que actualmente sea un título que solo funciona mediante emulación con el programa dosBox, ya que en algunos momentos sufre graves caídas en la tasa de imágenes por segundo, independientemente de la increíble potencia que sea capaz de desplegar vuestro PC.Las escenas de vídeo y los interiores de la Tiger’s Claw están completamente en 2D, pero no se notan tanto las limitaciones técnicas porque el trabajo en rostros y escenarios está muy currado.A nivel de audio, Wing Commander no tiene voces ninguna. Preparaos pues a leer bastante texto, todo en inglés, pues el juego no está, ni estuvo, en español; algunos de los cuales, como los de Paladin, por ejemplo, con el acento y pronunciación de la nacionalidad de cada personaje, lo que complica en cierta medida su comprensión.El resto del apartado sonoro, efectos y banda sonora, está realizado con formato MIDI, por lo que tiene toda la calidad que se puede esperar de ese tipo audio. La banda sonora, eso si, es dinámica, por lo que varía según la situación en que nos encontremos, pero dado su limitado número de composiciones, no es extraño que más rápido que tarde, nos cansemos de ellas.

JUGABILIDAD

Wing Commander es un simulador de combate espacial. Y cuándo usamos la palabra simulación, no la usamos a la ligera; y es que cada nave es diferente, y se comporta diferente. Pero no solo es una cuestión de control, también esto se traduce en las batallas, con sistemas de comunicación con el que transmitir órdenes y puyas al resto de pilotos, o solicitar aterrizar en la Tiger’s Claw (de lo contrario nunca volverás a la nave), y en la simulación de daños, que puede inutilizar de forma permanente diversos sistemas de la nave, como el ya citado de comunicaciones. Incluso la inteligencia artificial nos sorprende, con enemigos que pueden acabar dándose a la fuga, si ven poco claras sus opciones contra nosotros. A este respecto, Wing Commander es una pequeña maravilla jugable.

Lo que no es Wing Commander es un simulador de universo abierto (no podríamos hablar de “mundo abierto” en un caso como este). No tendremos libertad para explorar el sector Vega a nuestro antojo, sino que el juego está dividido en misiones. Éstas, si bien de vez en cuando varían sus objetivos con protege tal nave, o destruye cual crucero, en su mayor parte consiste en salir con tu caza y atravesar una serie de puntos, limpiándolos de enemigos. Insisto que es reducirlas a su mínima expresión, pero en esencia consisten en eso.

El juego cuenta con una dificultad adaptable, que se gradúa de forma automática si superamos los enfrentamientos como ases del pilotaje, o sufrimos mucho contra los enemigos. Sin embargo, si no se hacen uso de trucos, no podemos regularlo nosotros. Pero el mayor quebradero de cabeza para completar el juego que hemos experimentado son las secciones de asteroides/minas. Consisten en llegar de un punto A a un punto B, sin posibilidad de usar el piloto automático, esquivando los asteroides/minas que salen al paso. No quiero relatar cuántas veces hemos muerto en estas partes, pero han sido muchas. Es, para nosotros, el mayor punto negativo de Wing Commander con diferencia.

CONCLUSIONES

Wing Commander es para mi una pequeña joya del videojuego, que merece la pena ser revisitada siempre que sea posible. Como iremos viendo en posteriores meses, la saga dio mucho de sí posteriormente, y, aunque la primera entrega no es a mi juicio la mejor, es indudable que es un clásico que merece todas las alabanzas que se le puedan hacer aún hoy.

WING COMMANDER: SECRET MISSIONS 1 

La primera de las expansiones que se lanzaron para el juego se sitúa de modo inmediatamente posterior a los hechos acaecidos durante la campaña de victoria del juego principal.

En esta ocasión la Tiger’s Claw es enviada a Goddard, una colonia humana que ha perdido a un cuarto de millón de su población por el uso de un nuevo tipo de arma kilrathi. Nuestra misión será descubrir cuál es esa novedosa arma, y detener los planes del imperio felino antes de que caigan más colonias humanas.

Aparte de la continuación de las aventuras de la Tiger’s Claw, este primer paquete de expansión también trajo consigo nuevas naves, tanto aliadas, como enemigas, nuevas armas con las que freir gatos espaciales, y un incremento en el nivel de dificultad.

WING COMMANDER: SECRET MISSIONS 2

Por si no fuera suficiente con el juego principal y su expansión, que suman un buen puñado, y queremos decir UN BUEN PUÑADO, de horas, Wing Commander recibió un segundo paquete de expansión.

Tras los sucesos de Goddard, la Tiger’s Claw es trasladada al sistema Firekka, donde la raza alienígena que habita allí está a punto de firmar un tratado que ratifique su unión a la Confederación Terrana. Por supuesto, el Imperio Kilrathi no lo va a poner fácil, así que trasladará allí un grupo de batalla completo, con novedosas naves nunca antes vistas. La batalla será encarnizada, y traerá terribles repercusiones para nuestro protagonista.

Más allá de la historia, la principal novedad de esta segunda expansión es la inclusión de dos compañeros de vuelo, Doomsday y Bossman.

¿SABÍAS QUE…?

  • En origen, el título era Wingleader, pero poco antes del lanzamiento Origindescubrió que ese nombre ya lo poseía un juego de mesa. Fue cambiado a Wing Commander para evitar problemas legales de copyright.
  • La contraportada de la caja afirmaba que todas las capturas eran reales, extraídas directamente del juego, pero en realidad pertenecían a una versión beta preliminar con contenidos que nunca llegaron al juego final.
  • En un ejercicio de originalidad propio de la época, el sistema de protección anticopia nos hacía preguntas referentes a unas plantillas de naves incluidas en la caja.
  • Durante el desarrollo, Chris Roberts afirmaba que el juego vendería 100.000 copias, así que se aposto su coche, un Porsche 944 Turbo, con Marten Davies, el director de marketing & ventas, que quería cancelar el juego porque según su criterio, serio un fracaso comercial. El juego vendió 250.000 copias en los primeros días de su estreno, por lo que Martense quedó con el coche, pero Robertsseguramente estaría contento de poder comprarse otro con el éxito deWing Commander, superior a sus expectativas.
  • Aunque hoy nos parezca desfasada, la tecnología gráfica 3D de Wing Commander fue puntera en 1990, hasta el punto de adelantarse unos años a los motores que usarían Wolfenstein 3D y Doom.
  • La versión de Wing Commander de SEGA Mega-CD venía completamente doblada, y no tenía subtítulos, como el resto.

VÍDEO PRÓXIMO NIVEL RECOMIENDA

Y el mes que viene…Wasteland 2

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ah, el puto Wing Commander… hace eones lo tuve en mi primer ordenata, un vetusto Pentium con Windows 98, con un igualmente vetusto joystick Logitech que ahora no sé ni por dónde estará… y qué buenos ratos con los puñeteros asteroides y las misiones contra los Kilrathi. Los gráficos de la época, las largas escenas de conversaciones con los personajes muy bien caracterizados, esos colores vivos… Era un señor juego, a mí me encantaba. Y por supuesto, ahora tengo (cortesía de Origin) el Wing Commander 3: Heart of the Tiger para saciar mi mono de nostalgia noventera, jajaja.

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