WING COMMANDER II: VENGEANCE OF THE KILRATHI

MÁS CERCA, PERO AÚN LEJOS DE LA EXPERIENCIA CINEMATOGRÁFICA ANSIADA POR ROBERTS

Iniciamos 2017 con las mismas ganas de seguir hablando de vídeojuegos con las que terminamos 2016. El mes que viene cumpliremos ya cuatro años en este blog, y no hemos perdido las ganas de seguir en la brecha, lo que no está mal. Y para proseguir con nuestra particular afición traemos hoy a la palestra otra secuela, en este caso Wing Commnader II, la segunda parte del simulador espacial de Chris Roberts al que ya dedicamos un mes hace algún tiempo. De esta manera, seguimos echando un ojo a la guerra entre la humanidad y los kilrathi, que en esta entrega sufre un giro dramático.

Plataformas: PC

Plataforma en la que se analiza: PC

Año de lanzamiento: 1991

Desarrollador: Origin Systems Inc.

Disponible en: GOG / Origin

Extras: Ninguno

NARRATIVA

Tras un ataque sorpresa con con cazas invisibles nunca antes vistos, la Tiger’s Claw, nuestro antiguo crucero de batalla, es destruido por los kilrathi. Como único superviviente, la armada nos culpa del suceso y se niega a creer estúpidas historias sobre naves enemigas indetectables. Por supuesto se nos degrada y somos enviados al grupo de defensa de una pequeña estación espacial dónde deberemos pasar el resto de nuestra carrera, alejados del frente y las operaciones importantes.

El juego comenzará diez años después, cuándo en una patrulla rutinaria logremos salvar al crucero de batalla Concordia, nave en la que sirven varios de nuestros antiguos camaradas, y en la que, a pesar de los deseos de nuestros superiores, se nos brindará la oportunidad de retomar nuestra reputación y puesto, dándolo todo en el frente, dónde la guerra se ha recrudecido.

Aunque no lo hemos dicho, en Wing Commander II seguimos siendo el personaje del anterior juego, y de hecho, podemos exportar una partida salvada de la primera entrega, que tenga en cuenta nuestra actuación, fuese brillante o no. No obstante, esto no varía en gran medida la trama, que es la misma, por lo que no esperéis algo parecido a la serie Mass Effect, con decisiones que se llevan de un juego a otro. A fin de cuentas, el guión gira en torno a nuestra caída en desgracia y posterior ascenso, así como de lealtades y traiciones. Si el primer juego presentaba un conflicto más directo, humanos contra alienígenas, en este Wing Commander II se nos presentan a diferentes facciones dentro de la guerra que apoyan a humanos y kilrathi. Así tenemos agentes encubiertos humanos que están a favor del imperio felino, y rebeldes kilrathi que se han unido a la humanidad. Hablamos pues de un guión un poco más complejo y con matices.

En resumen, Wing Commander II hace gala de una narrativa más cinematográfica, mejor elaborada que en el anterior juego, aunque en el proceso se han perdido algunos detalles, como la posibilidad de navegar por la nave, algo que ahora se reduce a una sola pantalla con tres opciones; salir del juego, ir a la misión y ver la escena de vídeo que proceda.

APARTADO AUDIOVISUAL

Puesto que entre Wing Commander y sus secuela solo hay un año de diferencia, huelga decir que en lo visual no se diferencian nada, o casi nada. Ambos juegos usan el mismo motor gráfico, de ahí que no haya variaciones entre los dos. Queremos decir con esto que lo que dijimos en este sentido del primer Wing Commander, es perfectamente válido en este Wing Commander II. Se trata de dos juegos con un motor gráfico en dos dimensiones que solo cuando pilotemos nuestro caza por el espacio, hace uso de tecnología 3D. Eso sí, tan limitada entonces que es todo un fondo negro con estrellas.

Además, esta secuela sufre los mismos problemas que tenía el anterior con la emulación mediante dosBox en sistemas operativos actuales. Si, seguiréis experimentando caídas en la tasa de frames en algunos momentos, independientemente de la potencia bruta de vuestro PC, que sobra decirlo, siempre será muy superior al ordenador más potente de 1991.

Lo mismo es aplicable al audio, dónde la única novedad es alguna escena de vídeo con doblaje, pero estas son muy escasas; pueden contarse con los dedos de una mano, y sobrarían dedos. El resto de escenas siguen siendo textos sin voces, y en inglés, pues nuevamente el juego no se tradujo a nuestro idioma.

La banda sonora continúa siendo dinámica, variando según el momento, y sigue siendo en MIDI. Las composiciones son las del primer juego, así pues sonarán familiares y pueden volver a agotarnos con premura.

Simplemente, la tecnología un año después del primer Wing Commander seguía estando verde para lo que ambicionaba Chris Roberts, no obstante, para 1991, Wing Commander II sigue siendo una proeza.

JUGABILIDAD

 

Como en el resto de apartados ya comentados, la jugabilidad no varía en gran medida en esta secuela. En Wing Commander II volvemos a ponernos a los controles de un caza espacial ficticio, y como tal el juego se enmarca en el género de los simuladores espaciales. Si bien alejado de la libertad que solemos tener asociada hoy en día a este estilo de juegos, puesto que el desarrollo de Wing Comander II está dividido en misiones.

En cada una de éstas se nos proponen una serie de objetivos, que podemos cumplir, o no, ya que al igual que su antecesor, fracasar en la misión no resulta en un fin de partida, sino en una complicación mayor para las misiones subsiguientes. Se trata de una de las cosas que hizo grande al primer juego y que repite en esta ocasión.

Las misiones en sí mismas, aunque en esta ocasión tienen un poquito más de variedad, siguen consistiendo en limpiar puntos específicos de enemigos. Y sí, vuelven las horribles secciones de asteroides, aunque en un considerable menor número de ocasiones.

La inteligencia artificial del juego vuelve a ser excelsa. Nuevamente los enemigos nos lanzarán puyas o huirán si su situación es insostenible. A su vez nuestros compañeros nos apoyarán y seguirán nuestras órdenes. En caso de emergencia se eyectarán de la cabina, y si es posible, podremos recogerlos, aunque no es obligatorio (hay equipos de rescate).

Además, la dificultad vuelve a ajustarse de forma gradual, por lo que cuanto mejor seamos con la nave, mejores serán nuestros enemigos con la suya.

¿Y cuáles son las novedades? Pues ciertamente pocas; se limitan a nuevas naves que manejar, armas que usar y enemigos que combatir. Además por primera vez en la saga, aunque de forma puntual, combatiremos a naves humanas, lo que es un añadido que se agradece cuando estás un poco cansado de luchar contra felinos espaciales.

CONCLUSIONES

Wing Commander II: Vengeance of the Kilrathi fue y sigue siendo un magnífico vídeojuego. Su mayor defecto es curiosamente su mayor virtud; lo excesivamente parecido que es al primer juego de la serie. Hablamos de una secuela que innova muy poco, pero que repite todo lo que era positivo del anterior, y además pule algunos detallitos de aquí y de haya que redondean algo más la experiencia. No obstante, el verdadero salto y cambio se produciría en la franquicia con la siguiente entrega, Wing Commander III.

SPECIAL OPERATIONS 1

La primera de las dos expansiones que salieron para el juego. Cronológicamente se sitúa inmediatamente después del final del juego principal, tomando como canon que nuestro personaje ha eliminado la K’thitrak Mang. Tanto nosotros como Hobbes somos asignados al grupo de operaciones especiales, una rama secreta de la armada.

El traspaso sin embargo acaba siendo retrasado dada la alta presencia de naves kilrathi en el sistema Pembroke. La cosa se complica cuando a nuestra llegada somos atacados por naves de la Confederación. Naves humanas.

Al igual que sucedía con las expansiones del primer juego, en estas el contenido extra son misiones nuevas, y un nuevo arco argumental que avanza la trama de nuestro personaje. También se añaden nuevas naves.

SPECIAL OPERATIONS 2

La segunda y última de las expansiones. Solventados los acontecimientos del sistema Pembroke, nuestro personaje es llamado para servir de escolta del traidor del juego principal. Debe ser llevado para su ejecución. Durante el viaje, sin embargo, el traidor, ayudado por sus compañeros, los Mandarines, escapa.

Ahora, nuestro personaje y el resto de sus compañeros deben encontrar la base de los Mandarines para acabar con el traidor y sus compañeros, que reciben apoyo del Imperio Kilrathi. Todo, mientras a la Concordia llega un nuevo escuadrón de pilotos para realizar los vuelos de prueba del flamante y revolucionario nuevo caza de la Confederación, el Morningstar.

De nuevo, esta expansión ofrece un buen puñado de nuevas misiones y un arco argumental inedito que avanza la trama de nuestro personaje y cierra los últimos cabos sueltos de la historia del juego principal. Además hay nuevas naves que pilotar y nuevos compañeros de ala.

¿SABÍAS QUE…?

  • Llegó a realizarse una versión para la consola Super Nintendo. La primera parte fue lanzada en ese mismo sistema, y el port de la segunda estaba terminado y listo para ser distribuido, pero por motivos desconocidos fue cancelado en el último momento. Las úincas pruebas de su existencia son los análisis que publicaron un par de revistas de la época. Aquí podéis verlo.
  • Una de las misiones de Wing Commander II tiene lugar en el sistema Niven. Esta es una referencia a Larry Niven, escritor de ciencia ficción que creó a los Kzinti, unos extraterrestres felinos que fueron la inspiración para crear a los Kilrathi.
  • Wing Commander II no se puso a la venta en España hasta finales de 1992, casi un año después que en EEUU. Lamentablemente, este tipo de situaciones eran comunes en la época.
  • La revista Micromanía, en su número de octubre de 1992 dijo de Wing Commander II : <<Una digna continuación que destaca por su gran nivel técnico.>> En aquel momento la revista no ofrecía una puntuación numérica en sus análisis.
  • Wing Comander II tardaba una media de unas dos horas en instalarse en los PCs del momento, y podía llegar a ocupar 18 Megas de disco duro, una cantidad considerable, (el equivalente a la memoria de 384 Spectrums).

VÍDEO PRÓXIMO NIVEL RECOMIENDA



Y el mes que viene…Carmageddon: Max Damage

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Gran repaso a otro gran recuerdo de la infancia, aunque en mi caso casi jugué más al primer Wing. Curiosamente conseguí este Vengeance of Kilrathi en Origin hace escasamente un año y anduve jugándolo un tiempo. La verdad es que sorprende el argumento más elaborado de lo que podría parecer, aunque evidentemente hay que entrar en el tipo de gráficos, música y animaciones puramente noventeras. O sea, viajar en el tiempo. Pero es un clasicazo, qué duda cabe, y volar por el espacio mientras disparas a naves con esos zumbidos tan característicos… nostalgia en vena.

    Y espero con ganas tu próxima entrega con el Carmaggedon Max Damage. Seguro que va a ser un análisis explosivo y solo por el avance del vídeo promete ser la caña, jajaja.

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